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La cata vertical se caracteriza por someter a juicio cervezas con puntos importantes en común, pero con diferentes añadas; en éste caso se realizó con esta magnífica cerveza con 4 ejemplares del 2015 al 2018 envejecidas en barricas de Bourbon.

En general todas presentaron en nariz las siguientes características: notas muy marcadas de malta tostada, cacao, avellana, caramelo, regaliz, madera, jerez, intensidad aromática alta. 

En boca, muy francas en retrogusto, el ataque de alcohol presente, pero muy equilibrado con todos los elementos, acidez muy agradable, apreciamos la nota de la barrica de roble, carbonatación baja debido a la presencia de alcohol, amargor fino y no excesivo, posgusto largo.

2015 ataque de alcohol presente, equilibrada con los elementos, de mucho cuerpo, cremosa en boca.

2016 Nota de cacao más presente, intensidad media, en particular ésta cerveza presentó un balance y armonía perfecta con el  alcohol integrado, notas de melaza y cereal, presencia muy baja de dulzor, aterciopelada en boca.

2017 ligera nota ahumada, con un  dulzor más notorio por el calentamiento en boca, en este caso el dulce predomina ligeramente en cuanto a todos  los demás elementos.

2018 ataque de alcohol más presente, balance y equilibrio pero la sensación de dulzor predomina.

En general podría decir que la cerveza con más evolución fue la 2016 ya que todos los elementos se encontraron perfectamente armonizados en nariz y boca. 

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